sábado, agosto 30, 2008
jueves, agosto 28, 2008
Cuanto menos ganás de escribir tengo, más escribo. Suele terminar siendo muy malo, pero sino qué. No queda otra hay que seguir y seguir. Que sé yo.
domingo, agosto 24, 2008
viernes, agosto 22, 2008
miércoles, agosto 20, 2008
viernes, agosto 15, 2008
Solo un cuento*
Soledad entró al baño del segundo piso como todos los días. Firmó una planilla pegada a la puerta a las 19:35 como siempre, como todas las demás soledades que se acumulaban en la lista de este mes ya tocando a su fin.
Bueno, primero la parte de adelante, recargar los jabones y el papel para secarse las manos, lavar un poco el piso, los espejos, listo.
Ahora la parte de atrás. Limpiar los mingitorios, ponerles más pastillas de naftalina. Los inodoros, cada tanto algún…puaj. Pero no era para tanto, los días siguen pasando como filas interminables de inodoros y baños de todos los pisos, que eran el mismo baño. Extendiéndose en secciones que podemos ver, pero se extiende desde hace años por todo el mundo, siendo todos los baños una gran línea infinita segmentada, que nos acompaña a lo largo de nuestra humana existencia.
Pero hoy sobresalió un punto, un inodoro, el único inodoro último de la fila en el segundo piso del edificio x. En la pared fácil de borrar, pues escrita con lápiz, había una frase. A soledad le molestaban el tipo de obscenidades que escribían los hombres en los baños, y su primera sensación fue de alivio. Ya que aun antes de leer había visto que el material era lápiz lo cual facilitaría su borrado. A Soledad la asqueaban las obscenidades ya sean literarias o plásticas. Que los hombres plasmaban en las paredes. La hacían sentir no solo incomoda, levemente acosada. Su primera impresión fue de alivio al reconocer el lápiz. Ya preparándose a borrarlo, se sorprendió al leer:
“Soledad sos hermosa”
Así solo y simple en lápiz, completamente efímero e intimo. Lo dejó ahí, no pudo borrarlo, cuando se fue, pensaba tantas cosas. Quién será ese que sabe mi nombre y le parezco hermosa y que me lo escribe en la pared del baño, porque como sabe que lavo ese baño sabe que lo voy a leer... En su interior se desarrollaba una terrible lucha entre la indignación y cierto romanticismo rebuscado. Un romanticismo en desuso y empolvado, sucio como pocas cosas en la vida de Sole, como la frase que también era una mancha. De a momentos se asqueaba imaginando a un viejo gordo que fumaba habanos y transpiraba, mientras cagaba la mierda más olorosa y sacándose un lápiz de la oreja escribía.
“Soledad sos hermosa”
Reía gorgoteante.
También se imagino a un Príncipe azul que no defecaba, se arrodillaba en el piso del baño impecable que Soledad lograba de lunes a viernes todos los días. Escribía esa frase y suspiraba pensando en su amada, ella Soledad. Eso si le gustaba, lo aprovecho, le lleno los pulmones de suspiros. Se la paso dos días más sin lavar la escritura, siempre mirando a todos los empleados de la compañía. Buscando ansiosa al príncipe y temiendo al desagradable. Pero a fin de cuentas ella seguía y seguía recorriendo su peregrinación interminable, kilómetros y kilómetros de baños recorridos, para llegar a dónde y el príncipe que no aparece. Pero por lo menos tenía una posta un punto de apoyo entre la repetición y la secuencia de cerámica inacabable.
Un día más que fluye y la lleva al segundo piso. Entra, firma una planilla pegada a la puerta a las 19:35. Las Soledades de la planilla le sonreían fervorosas. Pero primero la parte de adelante, recargar los jabones y el papel para secarse las manos, lavar un poco el piso, los espejos, listo. Ahora sí, casi.
Vamos con la parte de atrás. Limpiar los mingitorios, ponerles más pastillas de naftalina. Lavar el piso y las tablas de los inodoros… El último inodoro del segmento del segundo piso, también llamados eldel fondo y baño del segundo piso. La puerta casi que se abre en cámara lenta, solo para mostrar una pared fría blanca sin rastro de la inscripción, a cambio un sorete gigante, blando y putrefacto le sonríe flotando en el inodoro. El alma se le quiebra en pedacitos, miles de miles de pedacitos caen dentro de ella, un desorden, un desastre. Una lagrima, a lavar esa mierda… Puaj!
Antes de salir llega a la puerta y ve furiosa.
“Marta Mancino, domingo 19:35” y un garabato horrible que representa el máximo objeto de su odio. Mientras el garabato le sonríe burlón y pinchaglobos desde la planilla, como debería haberse dado cuenta. Pero no, soy tan desordenada… o no soy una pelotuda como me voy a hacer historia por una frasecita en el baño… ¡Venganza! Sí, perseguir a la perra esa que se desplaza por la misma recta infinita y destrozarla. Ahora le escribo algo a ella para que se haga ilusiones y después se lo borro, para que vea por conchuda. Pero después se va a ir calmando, sigue recorriendo segmentos de la línea infinita de baños. Se va ir calmando cuando se de cuenta de que no es para tanto y que no tiene ganas de hacer maldades. Pero por un momento el recorrido se agita, la marea fluye más fuerte, los empleados, los baños, los pasillos. Todo se llena, se llena y justo cuando esta por desbordarse.
F
L
U
S
H
Todo esta limpio, aquí no paso nada que vengan los próximos soretes que ya tenemos el baño listo.
*El pegote nº1
lunes, agosto 11, 2008
Fumar
A veces siento que lo único que quiero es sumergirme en el pozo más profundo y oscuro, más triste y estrecho. Encerrarme ahí y solo fumar y fumar, hasta que la cabeza me palpite de dolor antes de segmentarse en miles de pedazos. Desgarrar mi garganta y deshacer mis pulmones. saturar completamente mi sangre de toxinas, hasta que cada músculo me duela y no pueda volver a moverme en lo más mínimo antes de morir.Siento que ningún amigo puede entenderme, que son todos extraños, figuras difusas en la neblina que no puedo llegar a comprender, ni ellos a mí. Tal si fueran solo una situación más en la que estamos obligado a desenvolvernos, un compromiso al que no recordamos habernos comprometido. Siento que carezco de familia, siendo estos solo una manda de animales que me parió, pero sin ningún sentimiento, ya sea de odio o cariño. Todo me es completamente ajeno, salvo el pozo y la oscuridad. Ni siquiera conmigo mismo llego a sentirme cómodo, me veo como una triste marioneta vacua que se enreda en sus propios hilos mientras baila torpemente la triste danza de la rutina y los compromisos, se ajusta al compás del que dirán y los prejuicios, mientras llora por dentro, al no poder ser ni sentir.
Por suerte justo antes de dejar este mundo, mi vida empieza a pasar frente a mis ojos, todos los amigos y familiares, desfilan frente a mí, todas las escenas de mi vida se amontonan como un zapping salvaje, nada me conmueve. Un gusto amargo se acumula en mi boca, el rencor me retuerce y siento que tenía razón, que nada importa.
Por suerte me acuerdo de vos, y de tu mano vienen todas esas cosas que valen la pena, toda la familia lista a abrazarme y todos los amigos cantando canciones de cancha más alegres que nunca.
domingo, agosto 10, 2008
Naturaleza Pura
Naturaleza pura, y estricta. En el sentido de su nitidez y autenticidad y no de su desorden y vibración constante, vida, palpitante. Cada ladrillo y cada partícula de cemento, canta como un pájaro irrepetible, se agita como una hoja más al viento. El gato, estatua de mármol gris me observa desde la medianera del vecino. Se pasea por la cornisa con la placidez y la armonía de una criatura en su medio. Llega hasta el borde, se detiene, olfatea la cornisa y se recuesta al sol. El oso sale de su cueva y bosteza ante la luz de la mañana. Miles de aparatos se llaman unos a otros desde las mesas de luz, comparándose a las cigarras y ruiseñores. Pipipipí pipipipí pipipipí, se llaman y se responden, los hombres también bostezan, desde sus cuevas de yeso y madera, de granito y arena, de fibrofacil y cartón. Los días se desarrollan, algunos son depredados, otros comen verdurita. La ciudad recibe al sol que se condensa en el negro asfalto, rebota por todos los ventanales en un juego de ilusionismo inconmensurable. Los frutos se acumulan apretados en cajas de cartón, los árboles crecen en quirúrgicos cuadraditos de cemento y nosotros también apiñados en nuestras cajas que a su vez se amontonan entre ellas. Pero es todo flor y fruto de la naturaleza. Mientras las palomas se lanzan en picada sobre una veja en una famélica rutina cotidiana, los gorriones se adelantan para llevarse lo mejor. Los gusanos nadan y se reproducen dentro de líquidos y jugos putrefactos, en tachos de basura.
Seguimos fluyendo como un río más. Gastamos la tierra, dejamos un lecho vació desde un punto determinado al otro. Luego, llegamos al mar y nos perdemos en la inmensidad de todas las cosas, para luego evaporarnos y quizás morir, solo para volver a la montaña, a lloverse o nevarse y empezar de nuevo. Pero mientras nosotros nos desvanecemos, las carcasas de metal y los esqueletos de cemento permanecen, perdurables como desearíamos ser. Los recursos renovables que fabrica el ser humano. Como las plantas a su vez producen O2 a través de la fotosíntesis, nosotros los humanos producimos plástico, termos, pilas, marcas de ropa, tendencias. Como cualquier hormiguero, nadie se da cuenta que es hormiga, pero cada cual hace su parte, sin verlo desde afuera. Seguimos siendo parte de funciones naturales, dentro de nuestros litros y kilos y kilómetros de cemento, somos solo una expresión más, otro animalito con sus propias particularidades. En toda la hipocresía y en cada mentira. La polución y el genocidio, En la futilidad y el desencanto.
El gato pasa al balcón y me mira, mientras yo sigo escribiendo. Las palomas pelean por las últimas migajas. Unos tipos se agarran a cuchillazos por un desacuerdo y el perro se roba un pollo de la parrilla de la esquina. La jungla se sigue agitando, profunda y viva. Todo sigue girando y vibrando, expresando mil formas de la misma figura.
viernes, agosto 08, 2008
lunes, agosto 04, 2008
Melancolía
Terminamos 5º, pero no se sabe quien esta más feliz, si nosotros o las autoridades. Aunque el gusto creo que se les fue el otro día, en una de las despedidas más descontroladas en años. Si bien varios se cagaron y prefirieron faltar, las mismas divas de siempre se quedaron a sufrir del aluvión zoológico que invadió la escuela esa tarde. Claro, el problema somos los mismos de siempre, los chicos, los descontrolados, desaforados, sucios e hinchapelotas. Pero es lo que somos, y somos sus alumnos. Pero en esta escuela es todoformalismo, lo que importa es que tengas el guardapolvo, no que los profesores hagan programas para la materia. No se te tienen que ver los pornográficos pelos de las piernas, pero los profesores de cívica acosan nenas de 1º. La historia oficial del Acosta no cuenta con ninguna referencia a los desaparecidos del colegio. La realidad es lo que sea que queramos ver. Ellos no ven a los desaparecidos, no ven a los ñoquis, no ven su ineficiencia y su inoperancia. Y si a nosotros nos ven: a los hippies, a los punkies, a los roñosos y no tanto, a los que escavian, a los que fuman, a sus alumnos no los ven como tales. Se preocupan porque les gritan hijosdeputa pero no se preocupan de porque se lo gritan. Lo que importa es lo que se ve, los equipos de fútbol que van a las intercolegiales por ejemplo, mientras la no importante gente de “gimnasia común” muere en el olvido. Y nosotros chicos, no nos vemos bien, no desde su punto de vista, y la verdad es que nos desperdician. Te basurean y te maltratan. El mismo profesor al que le entregan el mismo trabajo, exactamente, 3 años seguidos, tiene la cara para decirme que tiene 40 años de carrera y que él sabe lo que hace. Pero en fin aunque suene cursi, la verdad es que son muy
tristes. Reprimidos sexuales, brutos, paleozoicos y retrógrados. La otra realidad es que nos vamos y ya se jubilen o se queden, no nos afectan. A ellos les queda lidiar con las generaciones de jóvenes cada vez más frescos que les vuelvan a hinchar las pelotas como la primera vez. Sin embargo, seguro que nos deben tener cariño. No sé acuerdan de cómo todo el quilombo de las tomas impulso la carrera actoral de Jorgito, Morgade y otros tantos que no pudieron evitar la tentación de las cámaras. Inclusive algunos alumnos no pudieron resistirla. Pero esos por lo menos figuran de alguna manera, a pesar de parecerse a Pepe grillo o al conejo de Alicia Butera por lo menos dio la cara de alguna manera. Es decir, se acuerdan de Basso. El hombre que como de drogas no entendía nada, se jubiló para llevar a su nieta a la calesita (según sus palabras textuales). Ese que cerró el patio, porque la gente se drogaba y traficaba. Así que mejor que lo hagan en la calle y no acá que me manchan la escuela. En una novela podría utilizarse la obra y todo el cierre de espacios a los que nos vimos sometidos, para simbolizar la falta de contención de esta escuela. El año pasado por lo menos tuvimos un patio entero abajo, después pasamos a la denominada etapa “del pasillo”. Para terminar en los recreos solo con el patio de arriba y con el aula del CESMA como fumadero publico. Aunque esa aula podría llamarse tranquilamente “guetto de quinto”. Aunque para describirlo podríamos decir que es el lugar que los de sanidad no pueden ver jamás porque van a ir todos presos. Pero el acosta va mucho más halla de las autoridades y el edificio, un himno o una bandera. El acosta es la gente, negros, blancos, amarillos y hasta rosados. La gente y sus historias y en esta escuela no te podes tirar un pedo sin que no se entere hasta el ultimo pibito de primer grado del otro turno, ni hablar de comerse una mina, ni nada por el estilo. El problema es simple, hay que tener carácter porque una vez que sale de tus labios ya no podés controlarlo. Tu amigo de confianza, tiene otro amigo de confianza y ese tiene otro que ya no es tu amigo y ahí cagaste. Pero igual todos activa o pasivamente participamos del puterio que es esta escuela. Pero eso no quiere decir que no la puedas pasar bien y no puedas conocer gente copada. Lo que te dice es que si no te dejas atrapar por los enrosques de las autoridades y los profesores, si querés hacer la tuya y pasarla bien lo podés hacer. Ellos están atados a una visión de lo que creen que es el Acosta y no aceptan que el Acosta es un puterio, que tiene profesores incompetentes y todas sus otras fallas. Y así no pueden cambiar nada, no pueden conectar con los chicos. Muchos chicos brillantes no encajan en lo que un alumno debería ser para ellos. Pero eso es su problema, porque ahora roñosos o no, hippies o solo fanáticos del macrame, ya nos retiramos de este lugar, sabiendo que les rompimos las pelotas como se merecían. Y por supuesto con un montón de recuerdos y de amigos y de cosas re grosas que por más amargados y autoritarios que sean, no nos pudieron quitar. Y porque en fin eso es lo que tienen que ser, en la vida hay luz y oscuridad, tristeza y alegría. Siempre hay cosas buenas y malas, y hay que aceptarlas a ambas. No hay que negar ninguna. Porque no hubiéramos tirado TODO en la despedida, sino nos hubieran dicho que no tiráramos NADA. Hicimos quilombo en la despedida, pero es un ritual de todos los años y si se hace es para liberar eso que estuvo tan contenido 5 años. Pero siguen sin entenderlo (y hoy no vinieron, porque no quieren oír, como siempre), y van a seguir cometiendo los mismo errores, con nuevos chicos una y otra vez.
Aproveche esta oportunindad para decir todo lo que me parece, guiandome porque no todo es color de rosa y me parecia careta hablar solo de lo bueno.Lo que tenemos que hacer es no preocuparnos por las autoridades cuando recordemos el Acosta. Cada uno sabe que esa cosa buena que tiene que recordar, eso esta en cada uno y yo no puedo decírselos.










